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El diseño de… Boke Bazán

Boke Bazán, reconocido y reputado diseñador, comunicador y profesor universitario está muy presente en el catálogo de Porvasal a través de dos creaciones muy reconocibles:La Sal (Malvarossa) y Kokoro. El diseñador Ximo Roca contó con él para aportar su personalidad a la línea de platos de autor y posteriormente volvió a llamar a su puerta para que decorase la exitosa colección Malvarossa, creada por él mismo. De hecho, ambos fueron reconocidos en 2011 por la Asociación de Diseñadores de la Comunidad Valenciana por este trabajo conjunto. Con una larga trayectoria en el mundo del diseño y la comunicación, es socio fundador de la agencia de branding y creatividad Nociones Unidas. Charlamos con Boke Bazán sobre cómo fue diseñar para Porvasal; sobre los retos y el proceso creativo. “Kokoro viene a transmitir -en función de su contexto- conceptos como corazón o alma, también sentimiento. Para mí esa es la esencia de la cocina”, sentencia.

¿Cuál es tu reacción cuando te proponen realizar el diseño La Sal para la colección Malvarossa de Ximo Roca?
Ximo es uno de los grandes diseñadores de este país, demostrado en este caso para Porvasal y la excelente Malvarrossa, así que cuando me propuso la intervención gráfica para la misma, primero sorpresa y gratitud, luego cierta preocupación, una preocupación en verdad fundada ya que cualquier cosa que se le hiciera a ese precioso diseño significaría en cierto modo estropearlo. En cualquier caso como era una profanación consentida… yo feliz.

Malvarossa-La Sal

¿Cómo afrontas este encargo?

A lo bestia. Gracias a todas las facilidades que Cristina -gerente de Porvasal- puso a mi disposición a nivel técnico, sólo había que fluir. Bocetar, dibujar, pintar… horas y horas hasta que la figura emergiera. Dejarme ir en lo emocional, nada de investigar lo que había, nada de tableros de inspiración, mapas conceptuales ni injerencias racionales, porque de ahí, de los ciento y pico bocetos que acabaron siendo, algo potable saldría.

¿Cómo nació la idea de ese diseño tan sutil en forma de motas negras?
Ni idea. Los mal llamados creadores nos creemos que somos autores de las cosas que hacemos; nada más lejos de la realidad. No es nuestro, está todo por ahí flotando en algún sitio a la espera de que alguien lo canalice y le dé un buen uso. En este caso lo que sí hubo que hacer es trabajar mucho para que esa idea compositiva de puntos tuviera un sentido, cada pieza de la fuera singular y expresara sin repetición y a la vez formase colección con el resto.

En el caso de la colección de los platos de autor creas Kokoro. ¿Cómo nace esta creación? ¿Qué querías transmitir con este término japonés?
Las traducciones del japonés nunca son literales, como pasa en restauración, en el arte culinario. Kokoro viene a transmitir -en función de su contexto- conceptos como corazón o alma, también sentimiento. Para mí esa es la esencia de la cocina así como el carácter manual y expresionista que intenté trasladar a esta obra.

¿Cómo fue el proceso creativo? ¿Hubo muchas pruebas o fueron pinceladas más intuitivas?
Muchas. Precisamente para que esta propuesta funcionara tenía que ser la opción más molona de una colección muy extensa de pinceladas y composiciones. Para mí es como una meditación, hasta que no estás conectado totalmente no sale, y esto pasa después de horas de digamos calentar la pintura, las brochas, la mano y el alma.

¿Qué dificultades y facilidades ofrece plasmar un diseño sobre un plato de porcelana?
Facilidades: para mi todas, ya que tuve libertad creativa; un regalo que no siempre llega. Dificultades: para las personas que trabajan en Porvasal, y que han de encajar una a una y a mano la decoración de cada pieza, creo que todas. De hecho a mi modo de ver est@s trabajador@s tan experimentados se merecen una entrevista más que yo.

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