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El diseño de… Kike Correcher

Con una larguísima trayectoria como diseñador y especialista en identidad visual y branding, Kike Correcher, es un reconocido profesional cuyo conocimiento de la materia le ha hecho estar presente como jurado en prestigiosos galardones y ofrecer ponencias.  Hace más de 20 años cofundó el estudio Filmac de València y su firma está presente en la colección platos de autor de Porvasal con su plato “Alboraia“. Ximo Roca le encargó que aportara su talento a la colección, en la que plasmó su fascinación “por la geometría de la huerta a vista de pájaro”. Charlamos con Kike Correcher sobre cómo afrontó el proceso creativo y sobre el mensaje que quería trasladar a los comensales.

El diseñador Kike Correcher

Cuando Ximo Roca te propone sumarte a la serie de los platos de autor de Porvasal ¿Cómo acoges el encargo? ¿Habías diseñado antes sobre vajilla?

Nunca antes había diseñado sobre porcelana. La propuesta de Ximo me alegró mucho por eso, y porque trabajar a partir de uno de sus diseños para Porvasal ya era un lujo y una garantía de resultado. Una de las cosas más gratificantes del diseño gráfico es poder ir descubriendo nuevos territorios que explorar. Otro estímulo fue el hecho de que me habían precedido nombres como Paco Bascuñán o Marisa Gallén, a los que tanto admiro.

¿Cómo afrontaste el hecho de tener que diseñar sobre un producto como un plato?

Básicamente lo traté como un soporte de comunicación. Tratándose de vajillas dirigidas principalmente a hostelería, el plato es el vehículo que traslada la propuesta del chef hasta la mesa, y puede hacerlo de forma neutra o añadiendo un mensaje que se fusiona con la propuesta culinaria. Ese mensaje debía ser en todo caso amable con el comensal y estéticamente compatible con el uso.

¿Qué retos o dificultades puede ofrecer el diseño sobre un plato?

Técnicamente no me sentí limitado, elegí un solo color -negro- y un grafismo austero porque servían mejor al concepto creativo. Lo que considero interesante es la manera en que los usuarios van a interactuar con el objeto: Normalmente aparece ante ellos parcialmente cubierto por la receta, pero al avanzar la comida se va revelando el resto del diseño. Mi reto fue diseñar esa experiencia y generar algo para ser utilizado, no para ser exhibido.

¿Por qué eliges este homenaje a la huerta valenciana?

Por un lado, el nombre de la vajilla ya me sugería el encuentro de la ciudad y la naturaleza. Tratándose de un soporte para alimentos, la huerta metropolitana me parecía un contenido perfecto. Finalmente, creo que el cinturón de huerta es uno de los patrimonios más valiosos y maltratados de València, mi ciudad. En 2008 estaba atravesando un momento crítico y era oportuno reivindicar su protección y aprecio.

¿Cómo fue el proceso creativo? ¿Hiciste varias pruebas antes con otros conceptos o tenías claro que querías mostrar la huerta de esa forma?

En aquella época, Google Maps era todavía bastante nuevo y nos estaba ofreciendo imágenes aéreas a las que no estábamos acostumbrados. Ya estaba fascinado por la geometría de la huerta a vista de pájaro, así que inmediatamente pensé en partir de esas imágenes para construir una trama aparentemente abstracta pero que reflejara fielmente las fronteras, las cicatrices y la diversidad de un paisaje en lucha con el avance del urbanismo. Elegí Alboraia por ser un caso de resistencia a pesar de estar acosado por distintos frentes y atravesado por una autovía. Buscaba el contraste entre el caos orgánico del elemento natural, la ordenación a pequeña escala de los surcos y las acequias y la rectilínea planificación urbana.

 

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