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Mireia Casamada: Exploro la estética en todos los ámbitos, también en la comida que cocino

Mireia Casamada

Mireia Casamada es una exitosa foodie catalana que, desde su cuenta Instagram, nos enseña a alimentarnos de manera saludable sin renunciar a las tendencias gastronómicas del momento. Sus recetas tienen un marcado carácter Mediterráneo gracias, en parte, a la abundancia de pescados y productos de la tierra. Por su parte, las fotografías que sube a la red conforman una explosión de color que nos invita a compartir mesa con alborozo. Entre lo rústico y lo moderno, lo rural y lo urbanita; la cocina de Mireia es pura fantasía.

¿Qué importancia tiene tu zona en los platos que publicas?

Mucha. Por el entorno en el que vivo. De pequeña ya estaba en los fogones al lado de mis padres viéndolos cocinar. De aquello aprendí mucho, más los libros de cocina que leía. De todos modos, me gustaba mucho más la cocina que venía por aquel entonces de Francia –que en los años 70 era una referencia­–. Cuando hacía de cocinitas practicaba leyendo las recetas de la enciclopedia de cocina que había en casa. De todo ese bagaje me queda que aún hoy prefiero cocinar platos más “sofisticados” en las ocasiones especiales y, si tengo tiempo, en el día a día. Evidentemente no renuncio a los guisos clásicos, a las tostadas “cool” con aguacate ni a los postres caseros.

 Según creo tu padre tiene mucha influencia en la labor que realizas, tu blog funciona como un homenaje hacia él, ¿te dejó su amor por los alimentos de la tierra? ¿Qué alimento se te viene a la cabeza cuando te acuerdas de él?

Sí, cierto. El blog es un homenaje a mi padre porque gracias a él aprendí mucho sobre ingredientes. Como me hablaba con gran pasión de su profesión –agricultor–, era imposible no compartir este amor por la tierra y todo lo que ésta da. Es cierto que desde entonces hasta ahora han cambiado muchas cosas, básicamente en la gestión dentro del sector primario, pero, en esencia, continúa siendo lo mismo.

Si pienso en mi padre me vienen a la cabeza los tomates. Una verdura que le encantaba. Ir al huerto en los atardeceres estivales a buscarlos para la cena es uno de los recuerdos más bonitos que tengo de él.

Tus imágenes escapan al típico minimalismo que acostumbramos a ver en los foodies de Instagram: ¿Es pretendido? ¿es una apuesta por las comidas copiosas?

En mis inicios en esta red quizás fuera un poco pretendido, debido a la influencia de cuentas exitosas que admiraba y admiro. Es mi sello y me siento cómoda con este estilo. Ahora empiezo a evolucionar buscando planos más abiertos para explorar otras disciplinas artísticas.

pescado

En cuanto a las comidas copiosas, bueno… puede. Nos gusta cocinar y comer. Pero también hay muchos complementos. Sí que es cierto que cuando hay poca comida uso vajilla y cubertería de postres con plano corto que parece que haya mucha más. En otras ocasiones, es simplemente que nos juntamos familia o amigos y aquí, evidentemente, es mucho más copioso. Y lo exploto.

En tus platos, ¿cuánta importancia le concedes a la estética? ¿Sueles elegir alimentos por su vistosidad frente a la cámara de fotos?

Soy esteta por naturaleza, por consiguiente, lo exploro en todos los ámbitos, también en los platos que cocino. Curiosamente, de pequeña en casa de mis padres había cierto protocolo en el arte de la mesa y el emplatado. Quizás inconscientemente fue haciendo mella.

En Instagram, los inicios estuvieron marcados por emplatados mucho más simples. A lo largo de este tiempo ha habido una evolución. Si miras mis primeras fotos verás que no tienen nada que ver con las de la actualidad, pero la estética, en cuanto comprendí la plataforma, pasó a formar parte imprescindible.

En parte sí que busco alimentos vistosos, pero la comida que fotografío es la que después nos comemos (previo paso por el microondas). Por tanto, hago equilibrios en ingredientes comunes y algunos de más vistosos y quizás, menos apetecibles gustativamente.

En mi caso, el marisco, las paellas, las fresas, el aguacate (aunque no coma mucho), la pasta o la pizza funcionan, per se, estupendamente. Pero no siempre comemos lo mismo. Combino muchos más ingredientes que, en definitiva, come cualquiera en casa.

De todos modos, los resultados de cada fotografía me han enseñado algunos trucos:

  • No puedo colmar de salsas los platos, porque no se sabe qué es.
  • Los huevos fritos con poco aceite, para que quede la yema anaranjada.
  • El uso de moldes para emplatar (arroz, por ejemplo)
  • El perejil para dar un toque de color.
  • No pasarme con el queso rallado.

En definitiva, cuanto más estética y sabrosa sea la fotografía, mucho mejor.

Hablemos sobre el arte de emplatar: ¿qué ha de tener para ti un buen emplatado?

Primero qué ingredientes se presentarán, si acostumbran a ser todos o solo una muestra. Después, la distribución. ¿Será central, en un costado? ¿Los ingredientes periféricos? ¿Las salsas, el condimento? Seguidamente el volumen. Es importante que siempre esté presente, porque realzan las sombras.

calabacín

Finalmente, el plato adecuado (entendido como prop o packaging) en función de la forma y el color que combinen con los ingredientes. A veces hago un guiño con los platos. Si la foto es de marisco o pescado, por ejemplo, buscaré props azulados. Si es un guiso, trataré de encontrar una estética más rústica.

¿Te gusta presentar un emplatado sobrio o prefieres utilizar todas las piezas de vajilla de las que dispones en ese momento?

En este sentido, en la mesa sigo las reglas que me marcó mi madre. La mantelería, la vajilla, la cubertería y la cristalería necesaria para todos los pases. Ni más ni menos.

Otra cosa es para la fotografía, que busco más la estética. A veces combino platos de distintos colores, más copas, servilletas, bajo platos o individuales. Pero últimamente busco también la regla que me marcó.

Para ti, ¿cómo debe ser una buena vajilla?

Primero y fundamental: que el esmalte sea liso y deslizante. No soporto comer en según que superficies porque me da dentera. A veces uso la pizarra para fotografiar algún plato, por sentido estético, pero nunca corto sobre ella.

En segundo lugar, resistente y que no se escantille.

Seguidamente, que puedas usarlos tanto en microondas y horno y limpiarlo en el lavavajillas.

Después, práctico para comer. Evidentemente cada plato se diseña para una función, pero no siempre es cómoda.

Finalmente que tenga un buen diseño, tanto de forma como de color. En realidad esto es en lo que me fijo primero cuando busco vajilla porque casi siempre es lo más destacable a simple vista.

En resumen: la parte estética de mi Instagram es un conjunto de pequeños detalles. Se trata de encontrar la decoración, el entorno y el emplatado para ser fotografiados con una iluminación adecuada, con reflejos, enfoque correcto, encuadre y posproducción.

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